sábado, 29 de septiembre de 2018

Todo lo que está mal





Mis Formas de ver | 10:24 | 0 Comments

Una clara señal de la gravedad de la crisis es que no solo hay más comedores infantiles, sino que los que hay ya casi no dan abasto, porque cada vez hay más gente buscando esos espacios para resolver un problema que asusta: conseguir aunque sea un plato de comida, sino para cada uno de los miembros de la familia, al menos para los niños.



No hay nada bueno en los comedores, porque no deberían existir, y esto es porque no hay nada de positivo ni de justicia en que millones de personas no puedan siquiera garantizar su alimentación. Solo hay que tener un cerebro retorcido, siniestro, para encontrarle algo positivo a que esto siga sucediendo.

Siniestro como el pensamiento de la diputada por Cambiemo, Carolina Píparo, que tuvo la horrenda idea de celebrar y justificar la existencia de los comedores y compararlo con un restaurante.

Este es el comentario de la legisladora: “Más allá de la terrible problemática de quienes hace mucho tiempo necesitan recurrir a comedores, esto es una experiencia hermosa para todas las personas que concurren, es salir a comer a un restaurante y que la gente que te sirve, sean personas que se preocupan por hacer de cada noche un evento social, donde que está solo come acompañado donde los nenes se sientan en un escenario a jugar y los perros de la familia son recibidos afuera, con potes de alimentos lo viven como un día de reunión y celebración”.


Y no, no es una experiencia hermosa, no es un restaurante y aunque parezca increíble hay que explicarlo. Uno va a un restaurante porque quiere, porque puede, con quien quiere y come lo que se le da la gana. A los comedores van los que no tienen opciones, comen lo que hay y punto, no es un evento social de alegría, no hay nada bueno en su existencia. Solo el justificativo de que están y sirven como paliativo para resolver un gran problema que no debiera ni existir, porque su sola existencia es deprimente, horrible.Es loable y destacable la tarea de quienes hacen posible el funcionamiento de los comedores, pero no es para festejar, ni para justificar. La tarea desinteresada y voluntaria de quienes se encargan de procurar la comida para miles de personas es digna de admiración, pero no es para celebrar que existan, porque no hay derecho a que miles de familias no tenga la posibilidad de garantizar su comida.

Los Piparos pueden elegir ir a comer donde quieran y lo que quieran y celebrar, pero hay miles de otros, invisibles para los píparos, que no, que van porque no hay más salida, no hay opciones, no van felices.

Acudir a un comedor en la búsqueda de un plato de comida es quizás una de las decisiones más feas que deba asumir una persona, porque frustra.

No hay nada de positivo en no poder compartir una comida en el seno de la familia, charlando, hablando de lo que les pasa a los chicos en el colegio, a los padres en el trabajo, de las cosas de la casa, de los sueños, anhelos y esperanzas. No, no es hermosa la experiencia, es la que queda, es la única opción, porque no hay oportunidades de empleo, porque vamos camino a la precarización del empleo, porque les están quitando derechos, y el derecho a poder comer es uno, es un bien preciado, es un anhelo, y no hay nada de hermoso ni de justo en tener que hacerlo en masa, no por opción sino casi por obligación, algunos para no morir.

En los comedores no sobra nada, siempre falta, por más ayuda estatal o de privados, siempre algo hay de escaso, más en un país donde ya no sabemos los precios de mañana de la comida, donde para que todos coman hay que restringir algo, donde es comida y ya, no es opción de un balance saludable, nutritivo, a veces no es ni rico, porque la comida se la hace con lo que hay y ya.

No Píparo, no es una experiencia hermosa, no es un restaurante, no es compartir con alguien con que se quiere compartir, es tocar fondo y que no te quede otra. Es miserable justificarlos, y más hacerlo de esa forma, es no tener un poco de humildad para entender, para ver desde la perspectiva del otro.

El festejito de Píparo es una visión de niña rica que no quiere que el otro salga de la pobreza, lo quiere siendo pobre siempre porque así puede donar sus sobrar y tranquilizar su consciencia, los quiere más pobres para que mucha gente necesite trabajo y así sus amigos empresarios millonarios puedan pagar menos porque la ecuación para ellos es sencilla, si hay más buscadores de empleo que puestos disponibles pagan menos y siempre, siempre, ganan más, porque ellos se hacen ricos con los pobres, y se emocionan de verlos con ropas usadas, juguetes usados y comida de comedores, porque después donan un poco de plata, de ropa, de juguetes y de comida y se ven a ellos mismos buenos, nobles y humanitarios.

Un ejemplo de esto fue la cena a beneficio de la fundación de la ultra macrista Margarita Barrientos explicado en este tuit


Y otro es un fragmento de esta entrevista de Novaresio a Dady Brieva, y en esta si lo banco a Dady, aunque duela:



Todo lo que está mal es el pensamiento de la diputada macrista, todo, aunque tampoco es mala idea hacer que ella pase por la hermosa experiencia de comer en comedores, vestir ropa donada y no tener la oportunidad de quejarse demasiado sin que haya una banda de policías dispuestos a explicarle con rudeza que ellos están atravesando por una hermosa experiencia

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lunes, 7 de mayo de 2018

Lo digo, lo afirmo y lo explico





Mis Formas de ver | 14:41 | 0 Comments

Hace unos días a través de twitter dije que hay que estar podrido para demostrar tanto desprecio, y fue en relación a una opinión del economista referente de Cambiemos que en un intercambio con una usuaria dijo que nunca va a hacer fila para pedir comida en un comedor porque “tuve la suerte de que me educaran para trabajar”.




Un poco antes de encontrar en la red semejante demostración de miseria humana de este economista, yo había escrito lo siguiente: “Quieren saber cómo está el país? Bueno, vean la cantidad de comedores y merenderos nuevos que se están abriendo en los barrios de todo el país. Son vecinos que se organizan para tratar de garantizar al menos una comida a los pibes porque la están pasando MUY mal.

Después de ver eso tiren la cantidad de estadísticas que quieran, nada sirve, porque a esa gente se la está llevando puesta la realidad de una economía que los está hundiendo, mientras los bandidos que nos gobiernan tienen la guita afuera.

Y no solo la tienen afuera sino que además les alcanza para que vivan bien al menos dos o tres generaciones de sus familias.

Y no les importan aquellos a los que no les alcanza ni para comer hoy. Nos gobiernan un manojo de personas insensibles que jamás en su vida pensaron en el otro, ni lo harán, porque el otro es pobre y lo desprecian, o lo necesitan como recurso, no como persona”.

Pero analizando más a fondo lo que dice este tal Tetaz hay que decir que además de estar podrido por dentro, de no pensar en el otro antes de responder a cualquier cosa aún sin fundamentos y de no conocer a fondo el problema social del país, este economista cree, criado en una familia acomodada y con todas las posibilidades de desarrollo a su favor, ser educado para trabajar es lo único que alcanza para no tener que ir a parar a un comedor para conseguir un plato de comida.

Los comedores comunitarios explotaron a lo largo y ancho del país durante la crisis del 2001, crisis generada por economistas con el mismo razonamiento que Tetaz por cierto, y que significó el quiebre político, social y económico del país.

Allí aparecieron miles de estos espacios organizados por voluntarios que procuraban aunque sea un plato de comida al día para personas vulnerables, principalmente niños y con el tiempo esos espacios sirvieron para eso y si bien cumplían su misión (algunos con ayuda estatal o privada o ambas) a la vez que complicaban socialmente otros aspectos de la crianza de los niños y es que se rompía una parte del vínculo familiar porque cada miembro del grupo familiar comía por separado, cosa que para Tetaz seguro que no es un problema porque lo desconoce ya que seguro siempre tuvo la dicha no solo que no le falte la comida sino que pudo comer en familia.

Comer en familia no solo implica alimentarse, y a los de la clase de Tetaz hay que explicárselo porque es un problema que evidentemente no entienden, no quieren entender y tampoco dimensionan: que todo el grupo familiar se siente a la mesa a compartir la misma comida significa sentarse a conversar, a transmitir valores, a interesarse por cómo le fue al otro y qué puede hacer para que le vaya mejor, es compartir mucho más que un plato de comida.

No quiero decir con esto que si existen los comedores no se transmiten valores, ni se eduque para trabajar, porque esa afirmación sería servirle argumentos a Tetaz para que abone su absurda teoría de niño rico que jamás se interesa por el otro si no es, quizás, haciendo caridad con lo que le sobra.

Además hay que tener en cuenta un montón de otros factores y que tienen que ver con las oportunidades que genera el Estado para que los más vulnerables primero puedan acceder a conocimiento y después puedan acceder al mercado laboral formal, porque es el Estado quien DEBE garantizar una educación igualitaria y al alcance de todos y generar las condiciones sociales y económicas para el desarrollo comercial e industrial del país para que esas personas a las que le dio estudios puedan trabajar. Es mentira que no trabaja el que no quiere, porque no todos tenemos la misma oportunidad y aunque haya trabajo no a todos les alcanza por igual y aquí es donde juega un papel fundamental el Estado que puede optar por jugarlo o por retirarse, como lo hace este gobierno de niños ricos de la misma condición de Tetaz que se retira y deja a la gente a suerte y verdad.

Un Estado que genera inflación, tarifazos, desempleo, exclusión, cierre de comercios, crisis en las PyME e industrias, es un Estado que genera condiciones óptimas para que hasta quien tiene un empleo o una changa, tenga siempre a manos un comedor a dónde poder ir a garantizar un poco de comida, porque simple y sencillamente la plata no alcanza, y porque en el interior no existen las mismas oportunidades que en la Capital y porque aunque eduquen a sus hijos para trabajar los pibes no tienen dónde trabajar. Pero claro, es difícil que un Tetaz lo entienda, insisto, porque no tiene ni la humildad de mirar desde la perspectiva del otro, pero además evidencia que desprecia al otro, al otro que no es de su condición claro está.

Pero además de estar podrido por dentro y haberlo demostrador en su primer comentario don Tetaz dobló la apuesta, y al final, en su pensamiento binario tan típico de los fanáticos del dogmatismo de cambiemos, la culpa de todo ya no es sólo de los pobres que son inútiles y mal educados, sino que es del peronismo.

Porque en ese lugar tan vulgar de culpar al otro siempre es donde caen los muchachos de cambiemos para justificar cualquier cosa sin fundamentos que se les ocurre decir, porque son reaccionarios y viscerales y antes que cualquier cosa odian al peronismo y encontraron en el clima de época la excusa perfecta para demostrar que sencillamente odian, por eso es que Tetaz está podrido por dentro, y lo preocupante es que no tiene ningún empacho en siquiera disimularlo.
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